José Manuel Hermo Barreiro, tiene 71 años y todo el mundo le conoce como "Patelo". Este mecánico naval mayor, que trabajó durante muchos años como jefe de máquinas, se jubiló en diciembre de 2003 y desde entonces decidió dedicarse en cuerpo y alma a la pasión de fabricar pequeños motores. Los vídeos los ha subido su hijo a Youtube."Desde que me jubilé", nos cuenta en conversación telefónica, "llevo trabajadas unas 15.000 horas y he fabricado diez motores". "Cuando los ven", prosigue, "los ingenieros navales alucinan, no lo creen. Me preguntan si tengo maquinaria de precisión, pero sólo tengo un torno que tiene 80 años, y el resto es a base de limar".
Fabricar este motor le ha llevado 1.220 horas de trabajo y de ellas, explica, "un tercio son en el torno y el resto es lima y ajuste". "Esto lleva mucha lima", incide. "Para que se haga una idea, la máxima holgura que hay de todas las piezas móviles de estos motores es entre una y dos centésimas, es decir, apenas es nada". "Y junto a todas esas piezas que se ven", continúa, "hay otras detrás que no se ven, que son plantillas útiles que hay que hacer para que las piezas salgan perfectas y que todo coincida a la perfección. Ésas no se ven, pero hay que hacerlas".
De momento se dedica a mostrar sus artilugios y dejar un poco de su sabiduría en los colegios e institutos que le invitan a hablar. Las nuevas generaciones están desconectadas del trabajo manual y de la costumbre de arreglar las cosas y saber cómo funcionan. "La mecánica se está perdiendo", asegura Patelo, "no tenemos mecánicos, tenemos recambios de piezas, ahora tienen que reparar una pieza y no saben hacerlo. Por eso yo quiero darle una inyección a esta juventud, que se queda estancada, a ver si cogen algo de afición".
Foto: C. Queijeiro.


